CEA incorpora 19 nuevas fuentes de agua y busca reducir atención de fugas a 18 horas

La Comisión Estatal de Aguas (CEA) incorporó 19 nuevas fuentes de abastecimiento durante los últimos cinco años, con una inversión cercana a los 200 millones de pesos, informó su vocal ejecutivo, Luis Alberto Vega Ricoy.

Explicó que estas nuevas fuentes tienen capacidad para aportar 43 millones de litros diarios adicionales y abastecer hasta 311 mil personas, principalmente en comunidades que enfrentaban problemas de tandeo, baja continuidad o disminución en el rendimiento de sus pozos.

En materia de infraestructura, señaló que se han invertido 552 millones de pesos en obras de agua potable, además de incorporar y sustituir 178.8 kilómetros de líneas para mejorar la distribución en los 17 municipios atendidos por la CEA.

Como parte de estas acciones, destacó las derivaciones realizadas del Acueducto II hacia Cadereyta y Ezequiel Montes. En Cadereyta se entregan cerca de 30 litros por segundo, lo que permitió eliminar el tandeo en la cabecera municipal y contar con servicio continuo: “Realmente podemos llegar con mayor continuidad y ofreciendo una mejor calidad de servicio en lugares que tenían ya servicio de agua, pero no con la calidad o la continuidad que esto requería”, señaló.

Vega Ricoy agregó que se han realizado 58 obras de nuevas líneas y sustitución de redes, con 82 kilómetros de infraestructura incorporada, acciones que han beneficiado a cerca de 541 mil personas mediante una inversión de 354 millones de pesos.

CEA busca reducir a 18 horas la reparación de fugas

Sobre las fugas de agua, el funcionario reconoció que continuarán presentándose, pero aseguró que el objetivo es reducir el tiempo de atención. Detalló que actualmente el 52 por ciento de las fugas visibles son reparadas en menos de 24 horas y que para 2026 la meta es reducir ese periodo a 18 horas: “Cada hora que bajemos son millones de litros que vamos a estar recuperando en la red”, afirmó.

El titular de la CEA explicó que también se trabaja en la detección de fugas no visibles mediante tecnología. Para ello, se proyecta la instalación de 100 kilómetros de sensores con tecnología Doppler e inteligencia artificial capaces de detectar variaciones en la presión y sonido del agua, con el propósito de identificar posibles fugas antes de que sean visibles.

Vega Ricoy sostuvo que, además de reparar las fugas, la estrategia debe enfocarse en prevenirlas mediante el mantenimiento y sustitución oportuna de la infraestructura hidráulica.

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