En el marco del Mes de la Mujer, el Municipio de Querétaro reconoció a ocho mujeres por su trayectoria en favor de otras. Entre ellas, la artista y conferencista Eva Curiel, creadora del proyecto “Corazones Restaurados por el Mundo”, una propuesta que combina arte, talleres y acompañamiento emocional para mujeres que han vivido violencia. Su trabajo parte de una experiencia personal y hoy busca ofrecer herramientas concretas de sanación.
La ceremonia de entrega de galardones se realizó recientemente como parte de las acciones institucionales de impulso al liderazgo femenino.
En entrevista con la periodista Mary Carmen Cervantes, Curiel explicó que su proyecto nació tras compartir públicamente su historia de superación de violencia emocional, psicológica y psicopática en distintos espacios digitales. A partir de esos testimonios —difundidos en plataformas como YouTube— comenzó a recibir mensajes de mujeres que pedían orientación para salir de situaciones similares.
La base conceptual de su obra se inspira en el kintsugi, una técnica japonesa que repara piezas de cerámica rotas utilizando oro fundido para unir las fracturas. Lejos de ocultar las grietas, las resalta. La pieza restaurada no vuelve a ser la misma: se transforma y adquiere un nuevo significado.
Curiel trasladó esa filosofía al terreno emocional. “Todos llevamos heridas”, afirma. La diferencia, sostiene, está en decidir si se evitan, se sobreviven o se trascienden. Para ella, trascender implica integrar la experiencia, aprender de ella y convertirla en fortaleza.
Como artista plástica, ha materializado esta idea en cerámica, pintura y muralismo. Una de sus obras más representativas se encuentra en el Centro de Empoderamiento para las Mujeres en Querétaro: un mural de gran formato elaborado con hoja de oro y texturas que simboliza la restauración interior.
Su proyecto no se limita a la exhibición artística. Curiel imparte talleres y conferencias en instituciones públicas, empresas y colectivos ciudadanos. El enfoque se adapta al público, aunque el eje es constante: identificar heridas emocionales, validar lo que se siente y ofrecer acciones específicas para trabajar el perdón, la autoestima y la reconstrucción personal.
En coordinación con autoridades municipales, participa en actividades dirigidas a mujeres que han enfrentado violencia. Desde su experiencia, advierte que muchas víctimas no se reconocen como tales y que el primer paso es nombrar lo que ocurre. También subraya que la violencia no debe reducirse a cifras. “Son mujeres con nombre y apellido, con familia, con historia”, insiste.
Curiel reconoce avances en los mecanismos de atención institucional en Querétaro, aunque admite que la violencia persiste en distintos niveles. A su juicio, la transformación social comienza en casa, en la decisión cotidiana de construir espacios de respeto.
El reconocimiento recibido, dice, no lo asume como una meta alcanzada, sino como una responsabilidad mayor. Trabaja ya en un libro —aún sin título definitivo— que ampliará las reflexiones desarrolladas en sus talleres. La intención es que cualquier persona pueda acceder a herramientas de sanación desde la intimidad de su hogar.
Entre sus recomendaciones prácticas, propone un ejercicio sencillo: detenerse, tomarse un café a solas y revisar las emociones predominantes de las últimas semanas. Ira, tristeza, ansiedad o frustración pueden convertirse en señales de alerta si se prolongan en el tiempo.
Con proyectos en expansión y una red creciente de mujeres que encuentran eco en su experiencia, Eva Curiel consolida una propuesta donde el arte deja de ser contemplación y se convierte en herramienta de transformación personal y colectiva.
Para profundizar en los detalles y matices de esta información, le invitamos a reproducir el reporte de audio adjunto a continuación.


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