Poniendo como centro la dignidad del trabajo artesanal, la identidad indígena y el arraigo territorial, este día en manos del titular del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Santiago Nieto Castillo, entregó oficialmente las declaratorias de Protección de las Indicaciones Geográficas de la Muñeca Lele de Santiago Mexquititlán y de la Muñeca Dönxu de San Ildefonso Tultepec, ambas del municipio de Amealco de Bonfil.
Nieto Castillo aseguró que, con la entrega de esta herramienta jurídica, se marca un momento histórico en la defensa del patrimonio cultural productivo de México y en la reivindicación del trabajo colectivo de las mujeres artesanas indígenas del estado de Querétaro.
Acompañado de mujeres artesanas, representadas por Dominga Gutiérrez Flores, de Santiago Mexquititlán, Josefina Pascual Cayetano y Jazmín Ventura Julián, de San Ildefonso Tultepec, reconoció el valor cultural, jurídico y económico del trabajo de las mujeres artesanas indígenas.
“Las artesanas y artesanos no están solos, por lo que se busca acercar y difundir las bondades que las denominaciones de origen, marcas colectivas, e indicaciones geográficas ofrecen, como herramientas de protección y proyección de sus productos; que se verán traducidos en mayores beneficios y desarrollo de sus comunidades”.
Recordó que este proceso de reconocimiento a la identidad de las artesanas indígenas nació con la competencia desleal de tiendas como Liverpool que comercializaban muñecas Lele hechas en China.
“Este reconocimiento sí, tuvo que ver con la producción de muñecas hechas en China porque cómo era posible que en las tiendas Liverpool estuvieran vendiendo muñecas de lele”.
Pero también, dijo, este proyecto tuvo que ver con la Reforma Constitucional que permitió proteger legalmente expresiones culturales como la tradicional muñeca otomí de Amealco.
“Una obra de arte merece reconocimiento y exclusividad por 100 años, como lo establece la ley de derechos de autor”.
Detalló que el proceso de reconocimiento contó con estudios técnicos elaborados en coordinación con la Secretaría de Cultura y la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro, además de la participación de artesanas de comunidades como San Ildefonso Tultepec, quienes aportaron su memoria histórica y conocimientos sobre la elaboración de la muñeca.
“La investigación documenta que la tradición de estas muñecas tiene al menos 130 años de antigüedad, con raíces en prácticas comunitarias que evolucionaron desde el uso de fibras vegetales y sacos hasta la creación de piezas que hoy simbolizan la unión familiar y la resistencia cultural”.
Resaltó que la muñeca otomí es más que un objeto artesanal: representa la transmisión de valores entre generaciones y la dignidad de los pueblos originarios. “La tradición, el respeto y la cultura se construyen reconociendo lo que existe”.
Celebró que la Secretaría de Turismo del Gobierno Federal haya incorporado a la muñeca otomí en el Atlas Turístico de México, junto con las 18 denominaciones de origen, lo que abre la posibilidad de que cada hogar mexicano pueda tener una pieza que fortalezca la economía local y preserve la identidad cultural.

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